sábado 30 de enero de 2010
Macri Privatiza el Planetario
martes 12 de enero de 2010
Irregularidades Gravísimas en el Hospital Tobar García
Según el presidente de la Comisión de Salud de la Legislatura porteña, los responsables son el jefe de Gobierno porteño, quien se comprometió en mayo del 2008 a finalizar las obras, y el Ministro de Salud, Jorge Lemus, quien aseguró durante la presentación del Presupuesto 2010, ante la Legislatura, que cumpliría con el fallo judicial.
Las declaraciones fueron hechas durante la recorrida que realizó a ese centro asistencial, junto a la diputada María Elena Naddeo, de Diálogo por Buenos Aires, designada Presidenta de la Comisión de Seguimiento de Salud Mental y a un equipo de asesores profesionales.
Además Selser denunció que observó “irregularidades gravísimas como deficiencias edilicias en cocina, lavadero y áreas de mantenimiento que significan peligros para el personal por la presencia de caños de gas y cables expuestos, pisos rotos y la presencia de zonas anegadas en los jardines, y áreas recreativas de los pacientes, que contituyen verdaderos criaderos de mosquitos."
El legislador remarcó que, a pesar de que en el Hospital existe carencia de profesionales fundamentales para el servicio que brinda, entre ellos pediatras de guardia, “el Gobierno incumple con otro fallo del Juzgado de primera instancia en lo Contencioso Administrativo Nº 4 (Exp 27592 /0) que intimó al Director General de Administración y Desarrollo de Recursos Humanos del Ministerio de Salud, Lic. Antonio Leskovec, para que de curso a las designaciones demoradas”.
Las Obras de refuncionalización integral estaban planificadas para realizarse en 18 meses. A casi cuatro años, aún están sin concluirse.
En 2 años de gestión de Macri se ha avanzado sólo un 15 %, quedando pendientes para su conclusión la tercera parte del total de la obra.
Existe un fallo firme de la justicia porteña que obliga al gobierno a terminar la construcción de acuerdo a lo pautado en el Plan Maestro. El fallo es del Juzgado Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo Nº 4, Exp N° 27592/0, Caratulado: Asoc de profesionales del arte de curar del Hospital Tobar Garcia contra GCBA sobre amparo (art. 14 CCABA)
Por otra parte, desde el Juzgado se intimó al Director General de Administración y Desarrollo de Recursos Humanos del Ministerio de Salud, Lic. Antonio Leskovec, a que en el término de 24 hs informe los motivos en virtud de los cuales las designaciones de personal del hospital Tobar García se encuentran demoradas y asimismo, se solicita indique las acciones pendientes y sus respectivos funcionarios responsables.
Harán playas de estacionamiento bajo plazas y parques porteños
En medio de una situación crítica por falta de espacio para estacionar en las principales calles y avenidas, el Gobierno porteño anunció que en marzo comenzarán las obras para la construcción de tres -de un total de trece- playas subterráneas.
La primera etapa de estas obras, que busca una solución al caótico tránsito en ese distrito, comprende la parte norte de capital federal y estarán ubicadas debajo de plazas y parques. De esta manera, quieren habilitar unos 1.700 espacios en una de las zonas más complicadas para estacionar, según consigna ayer un matutino porteño.
La construcción de cada playa, según fuentes del gobierno porteño, tendrán un costo de aproximadamente 12 millones de pesos y el plazo de las obras será de entre 10 a 12 meses. Además, en los próximos meses esperan abrir la licitación para la instalación de otras diez.
Estas primeras playas son: Plaza Noruega, cerca de Ciudad de la Paz y Juramento, que contará con tres subsuelos con capacidad para 801 vehículos; Plaza Emilio Mitre, que queda entre Pueyrredón, Las Heras, Cantilo y Pacheco de Melo y harán 2 subsuelos con 400 lugares; y Parque Las Heras, con otras 500 cocheras en dos subsuelos.
Por otra parte, la Legislatura porteña sancionó otra ley para crear en los barrios periféricos del distrito otras 14 playas conocidas como "disuasorias" porque la idea de la administración Macri es que los automovilistas que vienen desde el Gran Buenos Aires, inclusive desde nuestra ciudad, estacionen en esos lugares y lleguen al Centro en otros medios de transporte como el subte, colectivo o tren.
Según la comuna porteña, están también a la espera de autorización legislativa otras 15 playas de estacionamiento.
Según la nota publicada ayer por un diario porteño, las playas subterráneas en capital federal esperan desde septiembre de 2000, cuando se promulgó la ley N° 469. De acuerdo al proyecto, las iba a realizar una empresa privada que tendría una concesión por 20 años, luego de lo cual el garaje quedaría en manos del Estado.
Pero la falta de gestión, la crisis de 2001 y otros factores fueron demorando la concreción de esta obra. Recién a mediados del año pasado la Ciudad llamó a licitación. Pero se presentaron oferentes para solamente tres playas. Eso obligó a que el Estado mejorara los términos de la licitación y volviera a llamar a licitación, hace dos meses.
Las otras playas contempladas en la ley son las Alberti, Monseñor D'Andrea, Balcarce, Juan José Paso, Barrancas de Belgrano, Parque Los Andes, Pueyrredón, De los Virreyes, bulevar San Isidro y un espacio bajo la estación Saavedra del ferrocarril Mitre.
Denuncian descontrol con obras en la Ciudad
Una entidad de vecinos denunció que en la Ciudad de Buenos Aires existe un gran descontrol sobre las obras en construcción, lo que permite que se toleren irregularidades que muchas veces ponen en peligro la seguridad de transeúntes y vehículos.
“En Defendamos Buenos Aires recibimos un promedio de 10 correos electrónicos diarios denunciando irregularidades en las obras en construcción”, dijo el abogado Javier Miglino, titular de la entidad.
Según Miglino, la situación está generalizada en toda la ciudad, pero las zonas más afectadas por esta falta de controles son los barrios de Caballito, Belgrano, Palermo y Barrio Norte, donde se concentra la mayor actividad de la construcción.
Las anomalías que más se denuncian son la falta de vallado y protecciones para evitar que los materiales caigan a la vía pública, obras clandestinas, rotura de vehículos, obstrucciones de sumideros como resultado de las descargas de hormigoneras.
En quinto lugar Miglino mencionó la falta de control del tráfico de volquetes, lo que constituye un riesgo para la seguridad de personas y automóviles por el peligro que representan.
“La peligrosidad de las obras con vallados y protecciones insuficientes es muy evidente para las personas que pasan por el frente de las obras a las que puede caerles una madera, un fierro o cualquier otro material. Esto ya ha pasado y hay gente atendida en los hospitales Zubizarreta de Villa Devoto y Fernández de Palermo”, dijo Miglino.
“El problema con las denuncias de los vecinos es que hay muchas obras clandestinas y las autoridades no las tienen registradas, con lo que no hay a quién sancionar o reclamarle por las irregularidades”, señaló.
La clandestinidad de esas obras corre pareja con la informalidad de los trabajadores que trabajan en ellas. “Eso implica que no tienen seguro, ni ART, y además que si rompen algo nadie se responsabiliza por los daños a terceros”, dijo Miglino.
Defendamos Buenos Aires también denunció que las empresas que fabrican hormigón para las obras en construcción y lo transportan en camiones especiales una vez realizada la descarga lavan las tolvas en la vía pública con lo que el hormigón se acumula en los sumideros tapándolos.
“Hemos tenido denuncias de vecinos de Belgrano y Caballito por la obstrucción de bocas de tormenta y la consiguiente inundación de veredas porque lavan los camiones hormigoneros en la calle”, dijo el abogado.
Por último, Miglino dijo que la actividad de los volquetes se encuentra totalmente fuera de control por la ausencia de un régimen que los regule.
“El gobierno de la Ciudad no ha hecho nada en esta materia, a pesar de que dos años atrás cinco jóvenes murieron al chocar su auto contra un volquete estacionado en infracción en la avenida Santa Fe”, dijo el titular de Defendamos Buenos Aires.
En este caso hay una controversia entre los ministerios de Desarrollo Urbano y Espacio Público en cuanto a quién le corresponde el control de los volquetes.
“Según la ley 2331 siempre tiene que estacionar en la mano derecha y tratándose de las avenidas entre las 21 y las 7 únicamente. En cambio un volquete puede estar hasta cuatro días estacionados”, explicó.
El abogado denunció además que existe una mafia que roba volquetes. “Estacionan el camión al lado, vacían el contenido y se los llevan para después repintarlos y ponerlos en circulación. De esa manera en poco tiempo arman una empresita”, dijo.
Por el descontrol Miglino le apuntó a la Subsecretaría de Obras dependiente del ministerio de Espacio Público de la que dijo “trabajan con apenas 30 inspectores para cubrir toda la Ciudad”.
lunes 7 de diciembre de 2009
Una patota que se resiste a la baja
Después de las críticas que generó la actuación de la UCEP –la fuerza de choque del gobierno de Mauricio Macri dedicada a desalojar a indigentes del espacio público–, la Justicia porteña investiga el accionar de una célula paralela a ese organismo, que habría actuado en al menos cuatro procedimientos de desalojos en la vía pública tras su anunciada disolución. El jueves pasado, el juez Roberto Gallardo allanó oficinas en dos pisos del Edificio del Plata, una de las sedes administrativas del gobierno de la ciudad, y secuestró dos computadoras e importante documentación. Allí habría hallado elementos que certificarían esos operativos, los que serían ilegales, ya que el propio juez los había prohibido en un fallo de fines de octubre: allí ordenaba que sólo podían realizarse desalojos en la vía pública con previa orden judicial. En el allanamiento se secuestraron además fotografías de movilizaciones de organizaciones sociales contra la UCEP, lo que podría indicar que la actividad de este grupo no se limitaba a la “limpieza” del espacio público sino también a tareas de inteligencia.
Según revelaron fuentes judiciales a Página/12, la nueva actuación judicial se generó el 27 de noviembre último, cuando dos estudiantes de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, Patricia Laterra y Facundo Lastra, se presentaron ante el juzgado de Gallardo para denunciar que habían sido testigos de un procedimiento realizado el 18 del mes pasado, a las 7 de la mañana, en la avenida Córdoba y Uriburu. Allí, en la esquina de la facultad, vive desde hace años un indigente que los que frecuentan el lugar conocen como Carlos, y a quien los estudiantes con alguna frecuencia ayudan con alguna moneda o alimentos.
Los estudiantes, según consta en su declaración testimonial, pudieron ver cómo esa mañana cuatro hombres con remeras que llevaban la leyenda Unidad de Control del Espacio Público (cuya sigla es UCEP), al mando de alguien a quien llamaban Polaco o Gustavo, habían cercado el lugar que ocupaba Carlos con cintas amarillas y colocado un cartel que anunciaba que estaban “Haciendo Buenos Aires”. Dentro del perímetro, cuatro o cinco operarios procedían a la remoción de un puesto de diarios abandonado, junto al cual había buscado refugio el indigente, y de todas las pertenecían del hombre que habitaba ese lugar: tres colchones, una cajonera, una silla de mimbre y seis cajas con ropa y otros elementos.
Los estudiantes sabían que existía una medida judicial que restringía el accionar de la UCEP y recordaban que el gobierno porteño había anunciado su disolución. Por eso les llamó la atención el procedimiento y resolvieron hacer la denuncia ante el juez Gallardo, alentados por Juan Grabois, dirigente del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), a quien conocían por haber realizado actividades en un centro cultural.
El fallo referido es la medida cautelar adoptada por el juez el 29 de octubre último, a pedido del asesor tutelar Gustavo Moreno. El asesor tutelar había presentado un recurso de amparo a favor de Carla Baptista, una mujer embarazada que había sido desalojada a golpes del lugar que ocupaba en una vereda, sobre la calle Pasco, bajo la autopista 25 de Mayo.
A menos de 24 horas de esa presentación, Gallardo allanó por primera vez oficinas en el Edificio del Plata, secuestró documentación y firmó la medida cautelar: dispuso que la UCEP debía “abstenerse” de intervenir en acciones que involucren a “menores (de edad) e incapaces”, mientras que para que cualquier otra actuación debía contar con una autorización judicial.
Una semana después, tras una reunión con la defensora del Pueblo, Alicia Pierini, el ministro de Ambiente y Espacio Público, Juan Pablo Piccardo –bajo cuya dependencia funciona la UCEP– anunció que ese organismo sería desactivado de inmediato. Sin embargo, mantuvo en el cargo a quien aparecía como responsable de ese organismo, el director de Ordenamiento del Espacio Público, Jorge Polini.
Al parecer, la palabra de Piccardo no se cumplió y todo indica que en el gobierno porteño ha quedado una suerte de UCEP residual. Así al menos se desprende de las nuevas denuncias: a las formuladas por los estudiantes se sumó otra, efectuada por el propio Juan Grabois, del MTE, quien después de hacer averiguaciones entre empleados del ministerio –según relata–, aseguró ante el juez Gallardo que en el ministerio funciona una UCEP paralela, a las órdenes del mencionado Polini.
“Tras el violento desalojo de la (llamada) Huerta Orgazmika (en mayo de este año, en el barrio de Caballito), el jefe de la UCEP, apodado El Tano (Juan Savoiardo), y el Chino Polini tienen una serie de enfrentamientos que derivan en que este último contrate a un karateca llamado Gustavo Busuk o Guzuk, que comenzó a funcionar como su guardaespaldas personal y como incipiente jefe de una nueva célula parapolicial, que realizaba operativos similares a los de la UCEP, especialmente diurnos”, detalla Grabois en la denuncia presentada ante Gallardo.
El dirigente del MTE dice que accedió a esta información a partir de su relación con empleados del gobierno porteño, dado que la organización que integra trabaja junto a un sector del ministerio en un programa de inclusión de cartoneros.
Polini había sido director de Compras y Contrataciones, en el Ministerio de Hacienda, pero fue desplazado de ese cargo y desembarcó en Ambiente y Espacio Público como responsable de Compras en la Dirección de Reciclado. Allí, tras una denuncia de presuntas irregularidades, fue ascendido al cargo que hoy ocupa y, tras la renuncia del jefe de gabinete de esa cartera, Fabián Rodríguez Simón, se hizo cargo de la UCEP.
Rodríguez Simón se atribuye la creación de la UCEP, pero asegura que no hizo más que blanquear a personal que ya ocupaba esa función desde el gobierno de Aníbal Ibarra. Si bien la mayoría de la patota que integra ese cuerpo tiene contratos de vieja data, las denuncias de abusos, amenazas y desalojos violentos comenzaron a producirse (y multiplicarse) desde febrero de este año.
A partir de estos datos, Gallardo resolvió allanar el jueves la oficina de Polini, en el quinto piso del Edificio del Plata. Allí secuestró una note-book del funcionario y una carpeta con referencias a por lo menos cuatro procedimientos realizados durante noviembre, de desalojo de indigentes de la vía pública. Incluyen fotos de “antes y después” del procedimiento y la fecha en que fueron realizados, posterior a la medida cautelar.
Esos operativos, según las fuentes judiciales consultadas por este diario, habrían sido realizados por la nueva estructura que reemplazaría a la UCEP. “Si se comprueban estos hechos, el funcionario habría incurrido en violación de una orden judicial, ya que el gobierno de la ciudad está impedido de realizar desalojos en la vía pública sin la autorización de un juez”, dijo la fuente a Página/12.
Gallardo también allanó una oficina del segundo piso de ese mismo edificio, que sería la sede operativa del nuevo grupo de choque, liderado por El Polaco. Allí secuestró una CPU, que junto con la notebook fue trasladada para su análisis a los departamentos técnicos de la Gendarmería.
El juez también interrogó a los empleados del sector, quienes relataron que suelen ver en esa oficina a un hombre al que llaman El Polaco, pero aseguraron que desconocen qué función cumple. En una lista de personal del sector figura una persona que se identifica como Gustavo Guzuk, que cumple “horario rotativo” pero, a diferencia de los otros empleados, tiene en blanco el casillero destinado a la asignación presupuestaria. “O no cobra, o no se sabe quién le paga el sueldo. Ese es el motivo de otra investigación: quién financia a este grupo”, confió una fuente cercana a la investigación.
En uno de los operativos, Gallardo también secuestró una orden de compra por 25 “chalecos antipunzantes”, que no serían otra cosa que chalecos antibalas. En el despacho de El Polaco también encontró fotografías de marchas y movilizaciones, donde pueden verse carteles contra la UCEP, pero también de otras organizaciones, con informes de los horarios de inicio y finalización, en lo que aparentan ser rudimentarios informes de inteligencia.
La denuncia contra la nueva UCEP cuenta con el respaldo del MTE y la Cooperativa La Alameda. El MTE reúne a unos 1800 cartoneros cuyo trabajo ha sido formalizado a través de un acuerdo con el Ministerio de Ambiente y Espacio Público. Cuentan con uniformes y con camiones para trasladar la mercadería recolectada. “Reconocemos que la política de reciclado del ministerio fue un avance importante para la inclusión de nuestros compañeros, pero esto no puede ser modificado porque denunciemos casos de corrupción, represión clandestina y violaciones a los derechos humanos”, alertó Juan Grabois, en rechazo ante una eventual represalia.
sábado 28 de noviembre de 2009
Macri tendrá que sacar la billetera

Le aplicaron una multa de 50 mil pesos diarios a Macri
Deberá pagarla con plata de su propio bolsillo. Se la impuso el juez Roberto Gallardo por no retirar los coches del cementerio de autos lindero a la Villa 20. Allí se comprobaron casos de contaminación. El dinero será para atender a los afectados.
Mientras intenta explicar por qué le dictó un comunicado a su cuñado, Mauricio Macri tendrá que sacar la billetera para pagar 50 mil pesos por día por incumplir un fallo judicial. Es porque el gobierno porteño no retiró los coches abandonados de un cementerio de autos que queda junto a la Villa 20, donde viven más de 40 mil personas, sobre las que se comprobaron casos de contaminación. El juez Roberto Andrés Gallardo ordenó que se aplique una multa sobre el patrimonio personal de Macri y se destine el dinero recaudado de su fortuna a la atención médica de los niños afectados. Su Señoría también dispuso que en diez días se empiece a reubicar a las tres manzanas más cercanas al terreno y, para eso, embargó el 70 por ciento de los fondos del dinero de Lotería Nacional que van al Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC).
“Si no ha habido resolución es porque el tema no es prioritario para los actores gubernamentales”, planteó Gallardo en su fallo. “No he visto al jefe de Gobierno exponer públicamente por la seguridad de los niños de la Villa 20. Vale preguntarse cuál sería la conducta del jefe de Gobierno si hipotéticamente se instalase un depósito de chatarra en Plaza Las Heras o en el bellísimo Rosedal de Palermo o en la exquisita armonía de Parque Thays. ¿Duraría un litigio tres años sin resolución?”, se preguntó.
El baldío, que ocupa 12 hectáreas, pertenece a la ciudad, pero se lo había cedido a la Policía Federal para acarrear los coches que fueron secuestrados en una causa judicial. Los estudios que ordenó el juez –y que fueron demorados por las apelaciones de la gestión PRO–, establecieron que produce contaminación de distintos metales, además de ser un reservorio de ratas y mosquitos. Los niños suelen jugar allí, entre las chapas oxidadas. La causa la inició el asesor tutelar Gustavo Moreno a raíz de denuncias de que las personas que viven cerca presentaban distintas enfermedades, como diarreas, parásitos, leptospirosis, toxoplasmosis, contaminación con plomo y otros metales. También advertían del riesgo de propagación de dengue y hantavirus.
Hace tres meses, Gallardo ordenó al gobierno porteño que desaloje el predio, entre avenida Cruz y Escalada, y retire y compacte los autos que producían la contaminación, según recomendaban diversos estudios, entre ellos los de la Facultad de Medicina de la UBA y del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). Instruyó al ministro de Justicia, Guillermo Montenegro, para que empezara por los más antiguos e informara diariamente al juzgado de los progresos. Le dio un plazo de 90 días corridos.
La gestión PRO aseguró que iba a cumplir la medida y que la tarea la iba a hacer una empresa especializada que sólo cobra el producto compactado. Sin embargo, pocos días más tarde señaló al juzgado de Gallardo que no podía cumplir la medida porque se lo impedía la Policía Federal, que luego lo desmintió. Entonces, el gobierno porteño argumentó que no podía sacar los vehículos del lugar por su estado de deterioro. Le informaron al juez que removieron 15 autos (de los más de cinco mil).
Gallardo dictó un nuevo fallo en el que ordenó que, a partir del próximo martes, se le cobre una multa al jefe de Gobierno de su patrimonio personal de diez pesos por cada auto que no retiró: serían cerca de 50 mil pesos por día. “Las sumas obtenidas constituirán un fondo especial para la rehabilitación de niños afectados por la contaminación originada en el predio, a ser administrado y aplicado por el Hospital Garrahan”, señala el magistrado en el fallo. También ordenó a la Corporación del Sur que en diez días presente un plan para reubicar a las familias de las tres manzanas más afectadas por su cercanía con el cementerio de autos y embargó el 70 por ciento de los fondos del juego destinados al IVC.
“No escapa a mi análisis que mientras las jurisdicciones discurren en papeleos infinitos, los oficios van y vienen por cuanta oficina les resulta posible, la peor de las violencias es la violencia estatal sobre miles de personas del barrio pobre de la Villa 20. Decenas de niños padecen ya de contaminación con plomo. Llama poderosamente la atención la incapacidad de solucionar la cuestión”, advirtió el juez, quien le dedicó un párrafo especial al procurador porteño Pablo Tonelli: indicó que nunca denunció ante la Corte Suprema ningún impedimento para cumplir el fallo, pese a “la conchuda impronta procesal que lo caracteriza”. En el Diccionario de la Real Academia, la quinta acepción de “conchuda” es “astuta, cautelosa, sagaz”.
martes 17 de noviembre de 2009
Espionaje a Gran Escala es Pro
Los archivos hallados en una computadora que usaba el actual jefe de la Policía Metropolitana, Osvaldo Chamorro, lo dejaron seriamente comprometido en la causa del espionaje, a la par de Ciro James y del ex titular de la fuerza porteña Jorge “Fino” Palacios. Chamorro podría ser desplazado hoy mismo, después de una audiencia que mantendrían el secretario de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, y el juez Norberto Oyarbide (ver aparte). En una carpeta rotulada “Osvaldo” que fue identificada en el disco rígido, la Policía Federal encontró pedidos de informes financieros y comerciales acerca de varios legisladores porteños de la oposición, del dirigente del sindicato de los municipales Patricio Datarmini y hasta del propio jefe de Gabinete del gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. La pericia policial que está en manos de Oyarbide revela, de este modo, que la Metropolitana también habría hecho espionaje político, incluso de los propios dirigentes PRO, y que las escuchas telefónicas eran sólo una parte del espionaje.
El mes pasado, Oyarbide ordenó allanar una oficina de la consultora Strategic Security Consultancy, de Fino Palacios, ubicada en el séptimo piso de Maipú 216, pleno centro porteño. La indicación había sido extender el procedimiento al estudio jurídico de Chamorro, que figuraba como el departamento vecino. Bastó con que se abriera una puerta para que los investigadores descubrieran que, en realidad, no eran dos departamentos separados, sino que estaban conectados como una misma oficina. Palacios y Chamorro ya eran carne y uña desde sus viejos tiempos en la Policía Federal, de donde fueron separados en 2004, durante el gobierno de Néstor Kirchner. Ayer el abogado del Fino, Diego Richards, se presentó para pedir su eximición de prisión.
El juez le encomendó a la División Apoyo Tecnológico de la Federal que analizara las computadoras secuestradas. Una de ellas evidentemente era utilizada por Chamorro, ya que había archivos y carpetas con su nombre. Allí tenía instalado el sistema de búsqueda de información financiera de la empresa Nosis –que brinda servicios similares a Veraz– y había requerimientos de datos sobre una lista de nombres y apellidos más que llamativos, empezando por el propio jefe de Gabinete de la administración macrista, Horacio Rodríguez Larreta. Figuran también la legisladora Silvia La Ruffa (Identidad Porteña), titular de la Comisión de Seguridad de la Legislatura de la Ciudad; el diputado Gonzalo Ruanova (Espacio Plural), miembro de la misma comisión; la legisladora porteña Diana Maffía (Coalición Cívica) y el sindicalista Datarmini (líder del gremio de los empleados municipales porteños). Fuentes policiales señalaron anoche que también se pidieron informes económicos de Néstor Kirchner y del dirigente gremial macrista Daniel Amoroso. Sin embargo, en el juzgado no tenían confirmación de esos datos.
Los informes aparecen gestionados por la consultora de Palacios y corresponden a los últimos meses, desde julio en adelante. Es porque la clave, que estaba en un documento de Word común y corriente, permitiría acceder sólo a los más recientes. Ayer el juez Oyarbide pidió que Nosis detalle cuáles fueron todas las consultas hechas por Strategic Security Consultancy en los últimos dos años. Por la tarde circulaban fuertes versiones de que la lista de los espiados con esta metodología elemental abarcaría también al legislador electo (Frente para la Victoria) y referente de los docentes porteños Francisco “Tito” Nenna y a tres legisladores porteños de PRO: el vicepresidente de la Legislatura porteña, Diego Santilli, y los integrantes de la Comisión de Seguridad Christian Ritondo y Osvaldo Borrelli.
La firma Nosis proporciona datos personales, crediticios y vinculaciones comerciales de los ciudadanos. Cualquiera que pague un abono y obtenga un password puede pedirlos: en sí mismo no es delito. El problema es que en el caso que investiga Oyarbide habrían sido utilizados para “hacer inteligencia interior” –según advierten allegados a la causa– por quien fue jefe de la Policía Metropolitana hasta fines de agosto, el Fino Palacios, y por su sucesor, Chamorro, quien está ahora al frente de la fuerza. El gobierno porteño preveía que quedara en ese lugar hasta que asumiera Eugenio Burzaco, que termina su mandato de diputado nacional en diciembre. En la fiscalía de Alberto Nisman, que interviene en la pesquisa, analizan si hubo violación a la Ley de Seguridad Interior o a la Ley de Inteligencia.
El expediente que instruye Oyarbide comenzó con una denuncia de Sergio Burstein, de Familiares de las Víctimas del Atentado a la AMIA: había recibido un llamado anónimo donde le decían que el Fino Palacios le había mandado a pinchar el teléfono. El magistrado corroboró que, efectivamente, Burstein tenía su celular intervenido con una técnica sorprendente: su nombre había aparecido en una causa judicial de Misiones vinculado con la investigación de un asesinato; un juez de Posadas, a instancias de policías misioneros, ordenó la escucha, y las grabaciones las retiraba de oficinas de la SIDE en Buenos Aires el entonces policía federal Ciro James. James, además, resultó estar muy ligado a Palacios –quien gestionaba su ingreso a la Metropolitana– y tenía desde 2008 un contrato como supuesto asesor legal del Ministerio de Educación porteño, aunque hasta ahora la administración macrista no logró o no quiso precisar qué hacía.
Burstein fue uno de los principales impulsores del desplazamiento del Fino de la jefatura de la Metropolitana. Fue espiado entre agosto y septiembre últimos, cuando era inminente el procesamiento del comisario retirado por el encubrimiento del atentado a la AMIA, lo que finalmente determinó que dejara la policía porteña, y a pesar de lo cual Macri lo siguió respaldando.
Lo que terminó de convertir a Palacios en un sospechoso clave en la causa fueron las 150 llamadas que se descubrió que intercambió con James en el período de las escuchas a Burstein. Incluso hablaron un rato antes de que el propio James hiciera dos llamados de prueba para verificar la línea del dirigente de los Familiares de AMIA. Las oficinas de la consultora del Fino, que compartía con Chamorro, fueron allanadas apenas salió a la luz que desde julio y hasta que lo detuvieron, a comienzos de octubre, James hablaba por teléfono desde adentro del edificio del Ministerio de Seguridad porteño, donde están las dependencias de la policía de Macri, lo que hacía suponer que ya estaba trabajando allí antes de ser designado y previo a que le concedieran la baja en la Federal.
La relación con James ya había implicado el primer traspié en la causa también para Chamorro, que tuvo que declarar como testigo, bajo juramento de decir verdad: el comisario le dijo que había hablado con él sólo dos veces en su vida a raíz de su incorporación a la Metropolitana que –confirmó– manejaba Palacios. Sin embargo, los análisis de sus llamados telefónicos revelaron que hablaron una decena de veces a través de sus celulares personales y otras sesenta a través del teléfono del secretario privado de Chamorro.
Con el correr de los días, el juzgado de Oyarbide identificó a otras ocho víctimas a las que les habían intervenido los teléfonos con la misma técnica: se los vincula falsamente en una causa judicial por robo u homicidio; por lo menos dos jueces de Posadas requieren las escuchas; James retira las grabaciones en casetes o CD de la SIDE, con autorización de los policías misioneros y los magistrados intervinientes. Los jueces involucrados hasta ahora, Horacio Gallardo y José Luis Rey, faltaron dos veces al llamado a la indagatoria y ayer Oyarbide pidió su juicio político para poder detenerlos (ver página 4).
Entre las personas que fueron blancos del espionaje figuran, además de Burstein, el parapsicólogo Daniel Leonardo, baleado la semana pasada, quien apuntó por las escuchas a su suegro, Franco Macri, y en un principio también a su cuñado Mauricio; el empresario televisivo Carlos Avila; su yerno, gerente de TyC Sports, Federico Infante; dos gerentes de Coto; el empresario Jorge Navarro, quien ayer acusó del espionaje a su hermano Juan Navarro, del Exxel Group; el abogado Francisco Castex (del poderoso estudio Iribarren) y la esposa de Hugo Breitman, dueño de un importante anticuario, a quien ella acusa del espionaje que ocurrió, dijo, el mismo año en que él hizo aportes a la campaña de Macri para jefe de Gobierno.
Cuando días atrás procesó a James y a tres policías misioneros, Oyarbide les imputó delitos que son excarcelables, como violación de secretos y falsificación de documento público. A esta altura ya empieza a contemplar que lo que operó habría sido una asociación ilícita, lo que podría derivar en penas de prisión para los responsables.





